Beethoven “Los cuartetos Rasumovsky”

Los tres cuartetos del Op. 59 [pertenecientes al segundo período] están dedicados al conde Rasumovsky [embajador ruso en Viena] quien patrocinaba un cuarteto de cuerdas del que se decía, era el mejor de Europa. como un cumplido hacia el conde, Beethoven introduce una melodía rusa como tema principal del Finale del primer cuarteto y otra en el tercer movimiento del segundo.
Los dos cuartetos, compuestos en el verano y en el otoño de 1806, son los primeros que ejemplifican su expresión característica en este medio.
Cuando los ejecutantes de Rasumovsky leyeron por primera vez el cuarteto en Fa (número 1 de la serie) llegaron a creer que Beethoven les estaba haciendo una broma. El primer movimiento está cargado de idiosincracias:
[notas pedal, incluso dobles y triples cuerdas, frecuentes cambios de textura... la melodía acompañada, a veces, por dobles cuerdas o episodios homorrítmicos llenos de tensión armónica (en el compás 19 se lo puede apreciar con claridad), imitaciones de Trompa (compás 34), explotación puntillista de los registros extremos del instrumento (compás 85), partes fugadas (compás 185) y unísonos (compases 134 y 214).
Estas técnicas están representadas también en otros movimientos pero no con tanta profusión.
Mstislav “Slava” Rostropovich
Leyendo el periódico del mes pasado encontré una nota muy interesante sobre este Monstruo del Cello que obviamente quise compartirla con todos ustedes y que parte de esa nota dice así…
Fue junto a Pau Casals uno de los mayores cultores de un instrumento tan cálido como exigente a la hora de la interpretación, el violoncello. Y pese a los constantes enfrentamientos que mantuvo con el régimen soviético y que le valieron perder la ciudadanía de su país natal, Mstislav Rostropovich demostró un talento y un amor a la música que terminó por imponerse a los odios y enfrentamientos coyunturales. Al punto que no sólo quedará en la historia como un ejecutante de excepción sino como una imagen asociada a la libertad, pues fue elegido para tocar con motivo de la caída del Muro de Berlín. Allí en Noviembre de 1989, ejecutó varias piezas de Bach como una manera de honrar a las víctimas y de “reconciliar las dos partes de mí mismo”, según declaró.
Rostropovich fue un enamorado del cello y recorrió con pasión todo el repertorio dedicado a dicho instrumento. Desde los soberbias sonatas para cello y piano de Beethoven hasta uno de sus favoritos, el cuarteto para violoncello de Dvorak, que grabó en seis oportunidades e incluso piezas de Bach que llegaron finalmente a la Argentina en CD a principios del 2000. Fue elegido para estrenar casi cien obras de distintos compositores contemporáneos, desde el británico Benjamin Britten a los rusos Sergei prokofiev y Dimitri Shostakovich, pasando por el norteamericano Leonard Bernstein.
Pero la amplitud desarrollada por la carrera de Rostropovich no sólo incluía el repertorio elegido y las distancias temporales entre compositores sino que se trasladaba a los géneros. Además de conciertos y música sinfónica, se dio tiempo para incursionar en la ópera, destacándose su trabajo como director en la representación que se llevó a cabo en la ciudad rusa de Mink de Lady Macbeth, una obra de su amigo Shostakovich que había estado censurada por años.
Este artista múltiple, preocupado constantemente por los derechos humanos, había nacido en 1927 en la ciudad de Bakú, en la actual Azerbaijan y tomó sus primeras lecciones de música en su casa, pues su padre era violoncellista y su madre pianista. Con apenas ocho años, su familia decidió que empezara estudios formales en Moscú. Cinco años después, a los trece, participaría de su primer concierto público, pero su carrera internacional, demorada por la Segunda Guerra, debió esperar hasta 1964 cuando se presentó en Alemania Occidental, un territorio que tendría significaciones especiales en su vida.
Este concierto fue la antesala de una extensa y brillante carrera internacional que lo llevó a los principales teatros del mundo, entre ellos el Colón de Buenos Aires… (Slava era el nombre con que lo llamaban sus amigos y que en ruso significa gloria)
[Diario Clarín 28 de Abril 2007 por Marcos Mayer]
Beethoven: cello sonata #4
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